Bali y nuestros estados “niñera”

En mi post anterior hablé de Bali estrictamente desde un punto de vista de los negocios. Hoy me gustaría centrarme en algo totalmente distinto. Es lo que yo denomino el Bali “sin ley”.

Pero antes de seguir me gustaría introducir un par de matices. Uno: soy consciente de que cuanto digo aquí no está restringido a Bali. En realidad creo que podría muy bien aplicarse a muchos otros puntos del planeta fuera de Occidente. Dos: Cuando digo que Bali es un sitio “sin ley” no pretendo dar una imagen de Bali como el Far West de Asia (una imposibilidad geográfica, por cierto). En realidad, hay muchas normas que los visitantes harán bien en observar si quieren evitar meterse en serios problemas. La dura postura de las autoridades de la isla en materia de drogas (como sabe más de un preso extranjero de la infame cárcel de Kerobokan) y las cuantiosas multas impuestas a quienes se quedan en el país más allá de lo que permiten sus visados son un par de buenos ejemplos. Al hablar de ‘sin ley’ me refiero a la actitud laissez-faire, “haz lo que te salga de las narices pero no me digas que no te avisé” de las autoridades hacia sus ciudadanos y visitantes en muchos aspectos de la vida diaria. Voy a dar un par de ejemplos: uno en que existe una ley que obliga a hacer algo pero que la gente simplemente prefiere desobedecer (llevar puesto un casco cuando se conduce una moto) y otro ejemplo de algo que se puede hacer (y que en otras partes no se podría) simplemente porque no hay ninguna ley que lo impida (fumar en un bar o restaurante).

Considérese los cascos y los motociclistas. Aunque, por ley, los motoristas y sus acompañantes deben llevar caso, es muy frecuente ver a lugareños y turistas sin él (la excepción son las carreteras principales). ¿Por qué? Porque los motoristas saben que las probabilidades de que la policía los pare por su infracción son escasas. No hace mucho y por causas totalmente involuntarias, me dio el alto un policía de tráfico. “Qué detalle que se preocupe por mi integridad física”, pensé, mientras me criticaba por mi estupidez. Pero no era necesario… Todo lo que le preocupaba a ese policía era si llevaba mi permiso de conducir internacional (que no me había molestado en solicitar en España). De no llevar casco, ni mú.

En cuanto al fumar, no hay ninguna norma contraria a hacerlo en bares y restaurantes (¡y mucho menos en la calle!). Ello recuerda, por supuesto, a los días anteriores a la prohibición de fumar en muchos lugares públicos impuesta en muchos países occidentales. Así que, en Bali, los fumadores pueden fumar en un restaurante o en un pub con la tranquilidad de que no están incumpliendo la ley o de que clientes menos comprensivos y no fumadores les van a llamar la atención. Y si uno es un no-fumador militante, bueno, pues que se quede en casa o que apechugue (de la misma manera que no le queda más remedio que apechugar si sale a pasear por la ciudad y se ve obligado a respirar el humo de los coches, que a saber cuántas muertes causa también al año).

Que nadie me malinterprete. No trato de animar a la gente a que incumpla la ley (p. ej. no llevando casco), a ser descortés con otros (yo soy ex-fumador) ni sugerir que en Bali todo vale. Lo único que quiero decir es que una de las bendiciones de estar aquí (y quizá uno de los muchos atractivos de esta isla) es la agradable sensación de no tener un hipócrita estado “niñera” detrás que nos dice constantemente qué hacer o no hacer en casi cualquier situación. Creo que uno no se da cuenta de la obsesión de nuestros estados por advertirnos de las consecuencias de desobedecer sus normas (a menudo arbitrarias) hasta que uno deja atrás esta locura (al menos temporalmente). Y el que no sepa de qué estoy hablando me temo que tendrá que venir aquí para averiguarlo.

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El fin de mi viaje de reconocimiento a Bali se acerca…

El fin de mi viaje de reconocimiento a Bali está próximo. Pensar que, dentro de sólo dos semanas, volveré a reunirme con los míos me llena de felicidad. Pero, después de ser testigo del dinamismo que se respira aquí, no puedo ocultar sentir también una cierta desazón por el panorama que me voy a encontrar en cuanto aterrice. Por lo que leo en los periódicos, la situación en España es igual de asfixiante que cuando me marché (me pregunto cuánto tiempo tendrá que transcurrir hasta que esa mejoría de los datos macroeconómicos tenga un reflejo en los ciudadanos). No sólo eso sino que las perspectivas de mejora no son nada halagüeñas. Todo lo cual me lleva a vaticinar que, tras el paréntesis navideño (que coincide con una de las temporadas altas de Bali), es probable que regrese a la isla.

Sólo faltan, como digo, dos semanas para que tome el avión de regreso a Europa. Llegados a este punto es un buen momento para hacer un balance de mi estancia aquí. Vaya por delante que mis opiniones no pretenden sentar cátedra de nada y que, principalmente, se limitan a una zona concreta de Bali, Seminyak, que se donde he pasado gran parte de mi tiempo.

1.- Bali está viviendo un auténtico boom, sobre todo inmobiliario y turístico pero también desde el punto de vista de infraestructuras (nueva terminal del aeropuerto de Denpasar, recién inaugurada autopista de peaje a Nusa Dua, calles “levantadas” por doquier para construir una nueva red de alcantarillado…). Y para comprobarlo más allá de las cifras (disponibles para todo aquel que las desee consultar) basta darse una vuelta por aquí. A todo ello, hay que añadir que la “temporada alta” en Bali se extiende prácticamente a todo el año, lo que se traduce en muy poca estacionalidad.

2.- Durante mi estancia aquí he conocido un buen número de españoles (pero también italianos, argentinos, etc) que vinieron en su día a Bali (o que están de visita) con el mismo propósito que yo: sondear las oportunidades de negocio que ofrece la “isla de los dioses” y esquivar la falta de perspectivas y el clima de pesimismo  que se ha instalado en muchos países occidentales.

3.- A la hora de invertir en Bali o de montar un negocio lo más importante es NO PRECIPITARSE. La rentabilidad que prometen las inversiones (especialmente en el sector inmobiliario) son muy jugosas pero los riesgos no son nada desdeñables. “No precipitarse” quiere decir, de entrada, no lanzarse a la primera oportunidad de negocio que nos ofrezcan; y también no tener prisa. Antes de tomar cualquier decisión inversora hay que estar aquí el tiempo que haga falta, dentro de los límites del visado (que en cualquier caso se puede renovar).

4.- Es imprescindible hacer bien los deberes. Hay que leer ampliamente e informarse adecuadamente sobre los tipos de sociedad que los extranjeros pueden constituir aquí, la normativa sobre visados…

5.- Enlazando con el punto 3, estar en Bali sin la presión de que tenemos que marcharnos “pasado mañana” nos permitirá: adoptar una actitud más sensata y racional a la hora de valorar las oportunidades de negocio que aparezcan y, sobre todo, construir una buena red de contactos (algo imprescindible para reducir los riesgos de nuestra inversión). En este sentido, el que suscribe este blog ha tenido la inmensa suerte de dar con un excelente grupo de emprendedores que lleva muchos años aquí, con gran experiencia en el mundo de los negocios y, sobre todo, con muchas ideas y proyectos entre manos.

6.- Conviene dejar la actitud arrogante, prepotente, condescendiente y/o neo-colonial en casa. Según se dice por aquí: “los aviones están llenos de extranjeros que vinieron a Bali pensando que se iban a comer el mundo”. Entusiasmo y ganas de trabajar duro, sí; prepotencia y temeridad, no.

7.- Mostrar una predisposición para hablar y entender el idioma local. Por suerte, el bahasa-indonesia no es difícil y hay quien afirma que bastan sólo seis meses para hablarlo con cierta corrección.

8.- Desde el punto de vista de los negocios (y como cabe de esperar en un lugar en pleno auge), Bali es una jungla. Después del consejo de no precipitarse este es el comentario que más he escuchado de distintas bocas. Hay que andar con los ojos bien abiertos. No es infrecuente escuchar consejos contradictorios (de ahí la importancia de una buena “due diligence” que nos permita formarnos nuestro propio criterio); y, sin caer en la paranoia, no conviene fiarse ciegamente de los consejos de nadie.

9.- Es absolutamente imprescindible venir aquí con una mentalidad muy abierta. Los inversores obsesionados en ser propietarios de su inversión harán bien en prepararse para más de una sorpresa. El derecho de los negocios de aquí es muy diferente del que nosotros estamos acostumbrados.

10.- Esto no es ninguna república bananera pero las “propinas” (y los contactos) son el lubricante esencial para que las cosas sucedan (y con ese “lubricante” casi todo es posible).

En definitiva: Bali no es ningún paraíso pero sí un lugar dinámico y lleno de potencial para el inversor valiente pero precavido.

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The end of my fact-finding trip to Bali is coming up fast…

The end of my fact-finding trip to Bali is fast approaching. Two weeks from today and I’ll be home. Despite what modern technology can do to, I can’t wait to re-join my family and friends. Yet having witnessed first hand the ubiquitous dynamism that is currently driving Bali, I can hardly mask a certain anxiety when I think of the status quo that awaits me as soon as the airplane touches on Spanish soil. From what I read on the newspapers, I gather that the situation in Spain is pretty much the same as when I left. Dire. The “big” economic data may give reason for hope, but it surely is going to take a long time until the average Spaniard can benefit (some say even a generation). Furthermore, prospects for improvement are nowhere in sight. So, all things considered, don’t be surprised if, after the short Christmas break, I’m back to the island for more fieldwork.

As I said, two weeks and I’ll be on a plane bound for Europe. This is then a good time to try to draw some conclusions from my relatively long sojourn here. Obviously, my personal opinions about Bali are not set in stone. They are tinted by and derive from my own experience (where else could they derive from?). Plus, they are restricted to a specific area in Bali, Seminyak, albeit one around which much of the action tends to gravitate.

1.- Bali is currently experiencing a serious boom, which started months (if not years) ago. This is particularly true of the real estate and tourism industries but also in terms of brand new infrastructures: new terminal at Denpasar airport, newly opened Nusa Dua toll road, ripped-open streets everywhere you look…). To verify this you only need to take a brief tour around Seminyak, preferably on your own motorbike. And to top it all, Bali’s high season is ,by European standards anyway, very long. Indeed, Bali is busy year round, and businesses can profit from this (at least potentially).

2.- Over my stay I’ve met a significant number of Spaniards (but also Italians, Argentineans, etc.) who came to Bali long ago or are currently visiting the island for exactly the same reason as I am: to gauge business opportunities while dodging the lack of prospects in their home countries.

3.- When investing or setting up your own business in Bali the tip I’ve heard more often is: DON´T RUSH. Many investments may promise juicy returns (particularly in real estate) but risks are also high. “Don’t rush” mans, for one, not jumping on the first business opportunity that comes to your face; and it also means that, before making an investment decision, you should try to spend as much time here as you possibly (and legally) can.

4.- Do your homework. Read extensively and get yourself acquainted with the range of corporate structures available to foreigners, visa regulations…

5.- Connecting with point no. 3 above, staying in Bali without the pressure that you must “do something productive” pronto will allow you to: assess business opportunities in a far more sensible and balanced manner. And, above all, it will enable you to slowly build a good network of local contacts. This blogger has been fortunate enough to meet an excellent group of young, hard-working Spanish entrepreneurs and business owners who have been living here for years. They are an invaluable source of local knowledge.

6.- Leave your arrogance and neo-colonialism mindset at home. As is often said here: “airplanes are packed with foreigners who came here thinking they would become instant millionaires.” Enthusiasm, boldness and hard work, yes; arrogance and temerity, no.

7.- Try to pick up the local language as soon as you can. Luckily, Bahasa-Indonesia is not hard to learn and some claim it takes only six months to attain a decent level of spoken Bahasa.

7.- As you would expect from a booming locale, Bali is a jungle. Keep your eyes (and your ears) open. It is not uncommon to hear conflicting advice (hence the importance to undertake your own due diligence, as this will allow you to make your own mind). And without falling prey to paranoia, don’t take everyone’s word at face value.

8.- Come here with an open mind or don’t come at all. Ownership-obsessed investors are in for a big surprise. Business law here bears little resemblance to anything that you’ve seen before.

9.- This is no banana republic, but “tips” (and contacts) are that essential lubricant to make things happen (and with that “lubricant” almost everything becomes possible).

In short: a paradise Bali is not, but it is a dynamic place full of potential for bold (but cautious) investors (if that makes any sense at all).

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Un par de datos sorprendentes sobre Indonesia y Bali

Según un reportaje reciente del diario británico The Guardian (marzo de 2013), basado en un estudio de la agencia inmobiliaria  Knight Frank, los precios de los inmuebles de lujo en Bali se han disparado un 20% desde 2011 (38% en Yakarta). Si esta tendencia continúa, el país podría adelantar a Mónaco como lugar más caro del mundo para comprar inmuebles residenciales.

La economía indonesia ha venido creciendo en torno al 6% anual en los últimos años. Ello quiere decir que, de seguir así, Indonesia podría desbancar al Reino Unido como séptima economía del mundo en el 2030. El reportaje también dice que, actualmente, hay más millonarios en Asia que en cualquier otra parte del mundo; y algunos de esos millonarios parecen tener una fuerte predilección por Bali, no sólo como inversión sino también como lugar para pasar sus vacaciones (quizá comprando una segunda residencia),

Con esos datos en mente, y teniendo en cuenta el actual entorno económico en Europa y EEUU, no es de extrañar que muchos inversores extranjeros miren hacia Indonesia (y, en especial, a Bali) como “refugio” para invertir.

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A couple of striking facts about Indonesia and Bali

According to a recent The Guardian report (March 2013), drawing on a study by local top-end real estate agents Knight Frank, luxury property prices in Bali have soared a staggering 20% from 2011 (38% in Jakarta). If this trend continues, the country could soon overtake Monaco as the world’s most pricy place to buy residential property.

Indonesia´s economy has been growing around 6% every year for the last few years. This means that, if this trend continues, Indonesia could  surpass the UK as the seventh largest economy by 2030. The report also says  there are now more millionaires in Asia than anywhere in the world; and  some of these millionaires seem to have a strong penchant for Bali not only for investment purposes but also as their prime holiday destination).

With these data in mind, and considering the current economic environment in Europe and the US, it is little wonder that many a foreign investor is looking at Indonesia (particularly Bali) as a “safe heaven” to invest.

 

 

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Bali is not for the risk averse…

Drawing a parallel between Bali and the stock exchange I’d say that this little island would certainly be a relatively high-risk investment.

The reasons for this are manyfold. Here I’d like to highlight only a couple: i) you are investing in a country whose legal system is highly protective of nationals and bears little resemblance to any legal system in the West; and ii) for the most part, you, as an investor in unfamiliar territory with absolutely no knowledge of Bahasa-Indonesia (the language of Indonesia) are entirely at the hands of your local partner (more on this in a later post).

Having said that, however, and as is often the case with high-risk investments, the return of your investment is (potentially at least) very high.

If you are not particularly adventurous and don’t have an appetite for risk, don’t come here. But if you’re entrepreneurial, bold, are not risk averse, and are willing to do your own due diligence, you will find a place awash with opportunity.

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Bali is not for the risk averse…

Drawing a parallel between Bali and the stock exchange I’d say that this little island would certainly be a relatively high-risk investment.

The reasons for this are manyfold. Here I’d like to highlight only a couple: i) you are investing in a country whose legal system is highly protective of nationals and bears little resemblance to any legal system in the West; and ii) for the most part, you, as an investor in unfamiliar territory with absolutely no knowledge of Bahasa-Indonesia (the language of Indonesia) are entirely at the hands of your local partner (more on this in a later post).

Having said that, however, and as is often the case with high-risk investments, the return of your investment is (potentially at least) very high.

If you are not particularly adventurous and don’t have an appetite for risk, don’t come here. But if you’re entrepreneurial, bold, are not risk averse, and are willing to do your own due diligence, you will find a place awash with opportunity.

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